


09/03/2010
Irene Villa: "Hay que dar a las mujeres el coraje para llevar su vida adelante, para saber que se puede"

La personalidad de Irene Villa supera su condición de víctima del terrorismo
LA BRÚJULA 9-3-2010
La sala cultural Ermita de la Concepción se llenó ayer tarde de público para asistir a la charla de la periodista y psicóloga Irene Villa que intervino en Calahorra con motivo del Día de la Mujer. Antes de comenzara su conferencia titulada "Mujeres sin barreras" aprovechamos la ocasión para hacerle una entrevista en la que participamos varios medios de comunicación con preguntas sobre igualdad, mujer e inevitablemente también sobre su vivencia como víctima del terrorismo.
– ¿Cuales van a ser las líneas maestras de tu charla e Calahorra y qué objetivos tiene?
– En primer lugar y sobre todo, dar a las mujeres la fuerza y el coraje para llevar su vida adelante, para saber que se puede y que podemos; porque muchas veces somos nosotros mismos los que nos ponemos las limitaciones.
Las mujeres hemos sufrido a los largo de la historia, por desgracia, una discriminación que ha llevado a pensar que no valemos lo suficiente como para igualarnos al hombre en ciertos trabajos, por ejemplo. Tenemos que darnos esa importancia y darnos la oportunidad de mejorarnos, de ser mejores personas y querer trabajar, estudiar y hacer muchas cosas.
En mi presentación van a ver que me he formado muchísimo en lo intelectual y también en el deporte, que en mi caso ha sido fundamental para mi autoestima... Que a través de mi experiencia les sirva a otras mujeres para descubrir ese valor.
– En tu caso, ¿de dónde has sacado esa fuerza?
– Mi madre ha sido el gran motor. Cuando yo tenía 12 años me vi sin piernas y quien tiró de mi en un principio fue mi madre. Después el cariño y el apoyo que hemos sentido en todas España y fuera de ella. Después es uno mismo el que se tiene que enfrentar a su día a día. Esto es lo que tengo y con esto tengo que vivir. En mi caso, además de eso, ahora una carrera, luego otra, ahora un deporte, luego otro, ahora un país, trabajar aquí y allá... Uno que persevera y que busca, al final encuentra.
– Y en esta lucha por la igualdad, ¿no es cierto que las mujeres "se lo han montado" muy mal? Parece que han alcanzado altas cotas de igualdad pero en realidad están haciendo los trabajos que ya les eran propios en la casa y trabajando fuera del hogar.
– La verdad es que la conciliación laboral y familiar hace que tengamos doble trabajo... De eso se trata de que en estas jornadas la gente se dé cuenta de que hay que compartir labores y que ahora ya no está relegada la mujer.
– Las barreras que la mujer intenta romper ¿no son también impuestas por las propias mujeres?
– Creo que las principales barreras son las psicológicas y son los pensamientos... Si piensas negativamente estás perdido. Yo creo que a mi madre y a mí esto es lo que nos ha ayudado tanto: pensar en positivo, pensar que todo va a ir a mejor; que ya a peor no nos puede pasar nada... aunque luego contaré otras muchas cosas que nos ocurrieron tras el atentado... Que los pensamientos no sean tu cruz sino que te hagan volar y ser feliz. Para eso estamos también aquí para ser felices tanto mujeres como hombres... Este es un compromiso personal para no hacer daño a otras personas porque quienes hacen daño son precisamente los que no son felices.
– Sin querer establecer comparaciones, una mujer –entonces una niña– mutilada a la fuerza, ¿qué piensa de otras mutilaciones como la ablación que se atribuye a la "cultura" de otros pueblos?
– Me parece terrible... Yo respeto por el relativismo cultural, pero los derechos deben estar por encima de costumbres, de países, de fronteras. Para eso luchamos también para que unos derechos básicos no se vean vulnerados y no solo en España.
– ¿Te sientes una privilegiada en el colectivo de víctimas del terrorismo?
– Mi madre y yo nos hicimos famosas porque los medios de comunicación estaban allí cuando por poco nos matan y las imágenes se vieron en todo el mundo. Luego, nuestra trayectoria ha hecho que los medios de comunicación hayan seguido nuestra historia por el hecho de sonreir de ser felices y estar animando a otras víctimas; pero me da mucha pena que a muchas víctimas que lo necesitan más que nosotras no les llegue el cariño de la gente porque sus casos no son conocidos. En las reuniones con víctimas del terrorismo siempre trato de transmitir ese cariño a personas que lo merecen y han sufrido muchísimo.
– ¿Qué te pasa por la cabeza cuando oyes los alias de Kantauri o Amboto (acusados de colocar la bomba que explotó bajo su coche a los que no se les pudo probar este crimen).
– Siento que quiero justicia. No siento odio ni rencor y la gente se sorprende cuando digo esto. Me suelen decir: es que no han cogido a los que os pusieron la bomba! Y yo respondo: bueno, me da igual, yo lo que quiero que nadie más ponga una bomba. Si justo no han cogido a esos, que cojan a los que están en activo en este momento.
Cumplirán su condena por otros atentados, aunque no por el nuestro que además prescribe el año que viene... Quedarán libres de cumplir esa condena y a mi no me produce rabia... Están en la cárcel por otros atentados. A mi padre por ejemplo sí que le produce mucha rabia y hasta a veces dice que le gustaría tomarse la justicia por su manos... Pero ya le digo que no puede hacerlo porque precisamente ahí está la diferencia entre nosotros y los asesinos. Lo importante y con lo que me quedo es con que no haya más atentados.
– Sorprende que en estas circunstancias no seas partidaria de la cadena perpetua.
– Bueno, eso es lo que se malinterpretó en un medio de comunicación. Estoy en contra de la pena de muerte, pero no de la cadena perpetua. El que la hace, que la pague y que cumpla la condena total, si eso supone una cadena perpetua por la acumulación de años de condena, que la cumplan. Yo entrevisté a un terrorista del IRA arrepentido... Creo que merecemos una segunda oportunidad, siempre que hayas cumplido tu pena... Ojalá se arrepientan los etarras. Ni siquiera digo que tengan que renunciar a sus ideales de independencia... pero sin matar. No se pueden imponer matando; así no van a conseguir nada.
– ¿Qué opinión tiene de los intentos de diálogo con la banda ETA?
– Con la última tregua me dieron ganas de tirar la toalla. Piensas que no se va a acabar nunca. Cuando llevas un camino que parece que va a dar frutos se cambia de ruta... Así que yo he dicho que ya no voy a opinar más sobre política antiterrorista. Que sea lo que quieran los partidos y que sea lo que tenga que ser... Eso sí, me gustaría que hubiera unanimidad en los partidos y que se respetasen las leyes, el estado de derecho y la justicia.
– Qué te parece la afirmación de que las víctimas no sois quienes para opinar de política antiterrorista?
– Es verdad que no somos políticos pero alguien nos ha puesto en el debate para alcanzar unos objetivos y sin quererlo nos han metido en el debate político. Tenemos derecho al menos a que se nos escuche, ni siquiera queremos cambiar leyes, pero al menos tener voz para sentirte arropada y respaldada por tu pueblo, como ha ocurrido en el último congreso celebrado en Salamanca. Luego, que los políticos tomen nota o no entra dentro de su trabajo.
–¿Y te has sentido utilizada por ellos?
– Yo creo que todos los políticos barren para su casa y los hay que han querido hacerse la foto conmigo para desviar ese cariño hacia ellos. Pero bueno... Mientras se nos escuche, ojalá estuvieran todo el día a nuestro lado. Ya digo que yo ya no tengo nada que ver y aunque mi madre sigue perteneciendo a la Asociación de Víctimas del Terrorismo, yo he dejado todo eso y me dedico a la educación, a los congresos de valores, de mujer, discapacidad deporte y energía positiva... Creo que de víctima ya he ejercido bastante.
– A propósito de discapacidad. ¿Cómo ves la ley de Dependencia?
– Pues que no llega. Estamos deseando y la cosa está complicada... Poco a poco. Al final hacen más las asociaciones, como la mía de Deporte Adaptado, que no tienen que ver con un gobierno.
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